Donde la literatura y la maldad se toman un té

jueves, 8 de diciembre de 2016

Hablemos de sexo, o... mejor ahorrémonoslo (6)

Queridos hierbajos:

Vengo hoy con los ánimos alterados y la fe en la humanidad un poco golpeada. A ver si me animo.

Esta sección surgió para hablar de «sexo» y al final he terminado hablando de un batiburrillo de temas, desde identidad de género hasta feminismo. Hoy no voy a romper mis costumbres, así que vengo con una reflexión que poco o nada tiene que ser con sexo: nada sesudo, vaya, sólo algo que me está dando vueltas por la cabeza esta mañana.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Mix mini-opiniones de Ortiga #3

Tercera entrada de mini-opiniones. Diría que «¡estoy en racha!», pero tal vez lo que debería decir es «¡seré puta vaga!». Sé que nos habéis pedido sangre, pero... «¡seré puta vaga!» sigue siendo aplicable [puede que el hecho de que lleve desde octubre trabajando de mañana y de tarde y esté teniendo que tirar de material que ya dejé previsoramente preparado tenga algo que ver].

Sí, queridos hierbajos: sigo leyendo, y sigo sin maldita gana de criticar. Así que voy a seguir lavándome las manos con estas entradas tan facilonas.

Y esta es la última entrada que dejo preparada antes de largarme a Islandia.

¡Ahí os quedáis, pringados!


sábado, 26 de noviembre de 2016

Mix mini-opiniones de Ortiga #2

Pues vengo con otra entrada de mini-opiniones. Estos días, creo que ya os lo dije, me he apropiado del Kindle de mi padre y la verdad es que me paso la mayor parte del tiempo leyendo. Nunca pensé que llegaría a decir esto, pero… quiero un Kinder Kindle. Sí, soy una traidora, lo sé. La carne es débil. Los ojos, también. Donde antes me tiraba doce horas al día delante de la pantalla del ordenador, leyendo, escribiendo, corrigiendo y, sí, no lo negaré, perdiendo el tiempo en internet de maneras de lo más variadas; donde antes terminaba con los ojos a punto de caérseme de las cuencas de tanto mirar la pantalla; el Kindle me ha devuelto la ilusión de leer horas y horas y horas sin tener que preocuparme de acabar quedándome ciega antes de alcanzar siquiera los 30.

Quiero un Kindle. Que me perdonen los libros.

El caso es que llevo leyendo sin parar durante la última semana, así que tengo material nuevo sobre el que escribir.

Y aquí vamos.


martes, 22 de noviembre de 2016

No hay besos sin hierbabuena, de Ariadna Espino

Título: No hay besos sin hierbabuena
Autora: Ariadna Espino
«Las cosas nunca son fáciles, pero Claudia piensa que lo serían un poco más si sus hermanos no hubieran huido de casa hace tantos años. O si le gustara la carrera que está estudiando. O si su madre dejara de ordenar las cosas de tres en tres. O si su novio entendiera que si Claudia tiene que marcharse a Estados Unidos, [Ortiga: no sé quién eres, pero si sigues cerrando incisos que no has iniciado te encontraré y te mataré O.O] es porque su hermana la necesita.
Las cosas nunca son fáciles, pero Claudia piensa que lo serían mucho más si Hunter no la mirara con esos ojos de tempestad. Si dejara de pedirle [Ortiga: esto… ¿referentes, por favor?] que no vuelva nunca a España y, sobre todo, si ella no sintiera algo por él.
"No te vayas", dice Madrid. "Quédate", dice Estados Unidos [Ortiga: ¡qué países tan parlanchines!]. Mediante un blog, esta joven madrileña intentará poner en orden sus pensamientos y tomar una decisión. Porque las cosas nunca son fáciles, pero a veces Claudia cree que algún día lo fueron. Hace mucho. Cuando la noche olía a hierbabuena.
No hay besos sin hierbabuena es un viaje al corazón de Estados Unidos a través de las emociones y los más profundos anhelos, un canto al difícil camino hacia la madurez [Ortiga: ya está. Es oficial: me has matado. Muerta. Exijo que los sinopsistas dejen de mandarnos de viaje montados en emociones. O tendré que empezar a mandar yo gente a paseo. Es una amenaza. En serio, lo es. Hay mejores medios de transporte (y formas menos remasticadas de decir esto). Se agradecería un poquito de originalidad]».

viernes, 18 de noviembre de 2016

Lista de cosas que a Ortiga le da infinita vergüenza ajena leer en una historia

Sí, sí, queridos hierbajos. No soy como Zarza, nunca he sido especialmente fan de las listas, salvo que sean listas de cosas que no debo olvidar hacer, pero hoy vengo con algo que no suelo hacer.

Estoy leyendo ahora mismo un libro cuyo título no desvelaré, por deferencia a la o las personas detrás de la idea, que para algo es una víctima voluntaria. Y el caso es que este libro me está dando tantísima vergüenza que me cuesta hasta reírme. Solo tengo ganas de taparme la cara con ambas manos y apenas me alcanza para leer por entre los dedos.

Con lo cual he decidido hacer una lista, porque no sé si voy a verme con fuerzas de hacer una crítica como tal de esta historia, pero desde luego hace falta señalar con dedo acusador algunas cosas.

Así pues, aquí tenéis la fantabulosa Lista de cosas que a Ortiga le da infinita vergüenza ajena leer en una historia (más aún si es una historia amateur):

viernes, 11 de noviembre de 2016

Mix mini-opiniones de Ortiga

Queridos hierbajos, estoy así como con ganas de leer, pero no con ganas de criticar demasiado. Así que se me ha ocurrido una idea. Aprovechando que de todas formas este verano [sí, tengo estas entradas escritas desde hace mucho tiempo, ¿qué pasa?] voy a hacer un viaje al que no me voy a llevar el ordenador y, por tanto, no voy a tener ocasión de ir tomando notas de los libros que vaya leyendo, voy a escribir una entrada (o quizá dos, dependiendo de cuántos libros me lea) con una batiburrillo de opiniones cortitas sobre los libros en cuestión.

Avisados quedáis: esto no son de mis críticas habituales. Como tengo una fuerte deformación profesional, para mejor o para peor, voy a seguir usando mis términos y criterios habituales, pero esto es lo más cerca a una reseña como tal que probablemente me vais a ver escribir.

Que os aproveche. Eso sí, os advierto de que es posible que encontréis «spoilers» (no lo que yo consideraría spoilers de verdad, porque son cosas que puedes ver perfectamente venir cuando empiezas a leer, pero… meh). La lectura queda bajo vuestra responsabilidad.


sábado, 5 de noviembre de 2016

Soundtrack, de Elena Castillo Castro

Título: Soundtrack. La banda sonora de nuestra vida
Autora: Elena Castillo Castro
«Tras cada canción hay una gran historia de amor.
La vida de Sissi Star [Ortiga: sí, sí, es su nombre real] es un recopilatorio de grandes éxitos musicales, en su mayoría originados por los hermanos Butler. Jamás pensó que al mudarse a Greenwich (Connecticut) su vecino Matty recolocaría los acordes de sus sentimientos mientras Dean los descolocaba. De cantar en el banco de su ventana [Ortiga: y la ventana es de...] pasará a la realidad de triunfar en los mejores escenarios, y para ello, [Ortiga: coloca bien esas comas, anda] Sissi romperá y recompondrá su corazón tantas veces como diferentes combinaciones de notas es capaz de componer. 
Del primer amor al último en 22 tracks que conforman la más bonita de las bandas sonoras para tres corazones destinados a estar juntos».

Tres corazones destinados estar juntos. Oooooh, ¡qué bonitoooo!

Queridos hierbajos, este libro es tan bueno que no puedo señalarle ni un solo fallo. Es perfecto. Maravilloso. ¡Me encanta! ¡Lo meteré en la sección de Olvidados!

Pff. Por favor, ¿por quién me tomáis? ¿De verdad creísteis que comenzaría tan pronto con la demencia senil? Lamento decepcionaros.

Esta sinopsis, hierbajos, es una mentira por selección: no es exactamente falsa, pero está pensada única y exclusivamente desde un punto de vista comercial, con un claro objetivo de ventas (idea del triángulo amoroso, con dos hermanos de por medio para darle más caché y esas cosas). No tengo nada que decir de ella salvo que es vomitivamente pastelosa y que lo de los corazones tiene una solución sangrientamente sencilla.

Total, que tenemos un drama adolescente protagonizado por una chiquilla que se dedica al mundo de la música. Esa es la trama: la muchacha enamorándose de gente, cantando y haciendo giras por el mundo. Me ha resultado un texto ameno y entretenido, pero no tiene ningún valor a nivel narrativo.

Núcleo no hay. Salvo quizá por un retorcido: si no puedes tener al hermano que quieres, termina quedándote con el otro, y así ad nauseam. Dentro de la historia, el desarrollo y bamboleo del romance es comprensible, aunque la protagonista sigue siendo sistemáticamente una persona de lo más egoísta y poco preocupada por los sentimientos ajenos.

La autoridad de la voz narrativa es bastante decente: no hay una especialización en el lenguaje que dé sensación de cátedra, pero la autora se vale de elementos sencillos para ponerle voz a su narrador y, en mi ignorante opinión sobre música, parece que funciona (más que vocabulario especializado, que también hay algo, son interesantes la selección de elementos y los detalles en los que la protagonista repara concerniente al mundillo).

sábado, 29 de octubre de 2016

Anna vestida de sangre, de Kendare Blake

Título: Anna vestida de sangre
Autora: Kendare Blake
«Cassio Lowood ha heredado una inusual vocación, la de matar a los muertos. Su padre también lo hacía, hasta que murió truculentamente a manos de un fantasma al que intentaba dar caza. Ahora, armado con el misterioso amuleto de su padre, Cas viaja por Estados Unidos junto a su hechicera madre y un gato que olisquea fantasmas. Siempre tras leyendas populares, intentan acabar con los molestos y crueles espíritus que se cruzan en su camino. Un nuevo caso les lleva a una ciudad en busca de un fantasma al que todos llaman "Anna vestida de sangre". Cass espera lo habitual: persecución, caza y matanza. Pero lo que encuentra es a una chica furiosa atrapada en una maldición, un fantasma distinto a todos los demás. Todavía lleva el vestido del día en que cometieron su brutal asesinato en 1958, un vestido que un día fue blanco y ahora aparece cubierto de sangre. Desde el día de su muerte, Anna ha asesinado a todo aquel que ha osado entrar en la casa abandonada que, una vez, fue su hogar. Pero, por alguna razón, a Cas le perdona la vida».

La verdad es, queridos hierbajos, que últimamente estoy poco motivada para escribir críticas. Me apetece leer, pero sin el trabajo posterior. Así que, sin arrepentimiento alguno, os advierto que esta entrada va a ser corta (:D).

No voy a meterme con la sinopsis en esta ocasión. Salvando algún referente ambiguo, no es una sinopsis particularmente mentirosa.

La trama es básicamente lo que ya nos cuentan: un chico adolescente que se muda a un sitio nuevo atraído por la leyenda de Anna vestida de sangre con el objetivo de matarla, porque se dedica a eso. Anna es un fantasma muy chupi y especial y poderoso y no se carga a Cas (aunque podría) por motivos que nunca llegan realmente a aclararse (por qué nadie lo sabe: lalalala, ¡lo hizo un mago! [era necesario para que la historia no terminase de manera prematura, punto]). Muertes truculentas, adolescentes, hechizos para deshacer la maldición de Anna… Está entretenida, la cosa, en mi opinión. Y es interesante seguir el viaje del héroe, aunque la aparición del malo adicional al final de la novela me parece un pobre intento de reencauzar una historia que ya había terminado. Queda un tanto salido de la manga.

Núcleo no hay, por desgracia. Aunque en el epílogo la autora nos explica que quizá de lo que quería hablar durante la trama es de que «la vida no es justa», cosa que me hubiera parecido un núcleo fantástico para una historia y me hubiera molado mazo leer esta historia con un núcleo así. Lamentablemente, ese núcleo no está lo bastante trabajo en el texto.

sábado, 22 de octubre de 2016

Miss Peregrine’s Home for peculiar children, de Ransom Riggs


Bu.

No sé si ahora mismo queda aluna mala hierba en el país, y, llamadlo nostalgia, llamadlo incertidumbre, llamadlo cualquier cosa, he decidido dejar de rapiñear y salpicar de comentarios más o menos malévolos y más o menos aleatorios las entradas de Ortiga para hacer yo críticas de los libros que he leído. De algunos, en cualquier caso.

De los que recuerde y cómo los recuerde. En cualquier caso.

Ya sabéis que soy desordenada como un matojo de zarzas, no vamos de fingir lo contrario.

Uno de los libros que leí mientras Cicuta y yo estábamos en pleno campamento de escritores en febrero (y temíamos/esperábamos que la nieve bajara de las montañas) fue Miss Peregrine’s Home for peculiar children. Había comprado esta novela unos meses antes (hace ya casi un año, de hecho), en una librería solitaria y oscura, mientras seguía el camino de baldosas rojas de Boston. Y, voy a ser sincera, la había dejado sentada en mi estantería. De vez en cuando se la enseñaba a mi ahijada para asustarla con las fotografías en blanco y negro, pero poco más.

lunes, 17 de octubre de 2016

Una estrella en mi jardín, de W. Davies

Título: Una estrella en mi jardín
Autora: W. Davies
«Algunos dicen que el miedo no es real, otros que la locura no puede ser lógica y luego están los que se atreven a asegurar que una estrella no puede vivir en un jardín [Zarza: ya, ¡esos locos! ¡Se atreven a asegurar semejante cosa!].
Claro que ellos no conocen a Alicia Little, una chica que tiene fobia a la gente y que vive escondida en casa de su abuelo hasta que una historia, una estrella, un armario y un nuevo vecino cambian su pequeño mundo de mentiras y la retan a vivir en el mundo real. Charlie le ensenará a fotografiar quizás a través de sus dibujos, a creer en seis imposibles antes del desayuno y cómo una persona puede hacerte sentir diminuta o gigante en el tiempo que tarda en caer al suelo un bote de mermelada, incluso cuando el miedo se empeña en hacerte invisible. ¿Podrá Alicia amar algo que teme? ¿Será la curiosidad más grande que el miedo?
Pierde el miedo y déjate seducir por este homenaje a Alicia en el País de las Maravillas cargado de quizás, pero cuidado; al miedo le encanta robar sueños [Zarza: gracias por la advertencia. Lo tendré en cuenta]».

Aún no he decidido qué me indigna más: la coma que falta por omisión de verbo en la primera línea, o la idea de seguir utilizando el romanticismo para salvar a todo el mundo de todas sus miserias. Estoy mintiendo, sí que lo he decidido. Estoy entrando en una fase de odio absoluto hacia la amatonormatividad de aquí a la Conchinchina [queridos, esta vez no soy yo: sois todos los demás :D]. Y tampoco veo por qué la invisibilidad iba a ser incompatible con el hecho de ser grande o pequeña, pero eso es otro tema.

Veamos, ¿qué puedo deciros de este libro? No me lo he comprado (ni me lo voy a comprar), así que, poco. He descargado las primeras páginas gratuitas de Amazon (sí, otra vez) y de ellas es de lo que os voy a hablar. En concreto, quiero hablaros del prólogo, porque el prólogo, queridos hierbajos, no tiene desperdicio.

No sé cómo se las han ingeniado estas autoras [quizá recordéis que W. Davies esconde a dos... mmm... entusiastas escribiendo a cuatro manos] para hacerlo incluso peor que con su anterior libro, Recuerda que me quieres. Para atrás como los cangrejos.

El prólogo de la novela Una estrella en mi jardín, queridos hierbajos, comienza como os copio a continuación:
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