Donde la literatura y la maldad se toman un té

miércoles, 19 de julio de 2017

Una llama entre cenizas, de Sabaa Tahir

Título: Una llama entre cenizas
Autora: Sabaa Tahir
«Laia es una huérfana que lucha por salvar a su único hermano. Elias es un soldado que lucha por su libertad. Y ambos descubrirán que el Imperio solo puede vencerse desde dentro... [puntos suspensivos tope dramáticos y…]
#LaiayElias [¡dentro hashtag!]
En un mundo regido por la ley marcial de la Roma Antigua [bueno, bueno. Esto me lo tendré que creer porque me lo dices tú, que si no…], el precio de la desobediencia es la muerte. Laia y su familia sobreviven en los callejones más pobres, sin cuestionar el orden establecido. Han visto lo que les pasa a quienes se atreven a desafiarlo.
Cuando encarcelen [en algún momento del futuro] a su hermano [el hermano… ¿de todos ellos? Una familia complicada…] por traición, Laia se verá obligada a acudir a la resistencia [ah, el hermano de Laia. Pos ok]. A cambio de su ayuda [y la ayuda es de…¿aún Laia?], deberá espiar para ellos en la Academia Militar [o no. Me estoy mareando de ambigüedad]. Allí conocerá a Elias, el soldado más prometedor del Imperio y también su mayor opositor [lo dicho].
Laia es esclava, Elias es soldado y esto es una paletada. Ninguno de los dos es libre.
Solo uniendo sus destinos podrían cambiar el de todos.»

Ay, queridos hierbajos. Amazon y sus sinopsis me hacen cada día más y más gracia. ¿A vosotros no?

También aparece un «crítico» más adelante que dice de la novela que posee «la tensión de Romeo y Julieta». Lo juro. Romeo y Julieta. Me parto yo solo.

El caso. ¿De qué va esta historia? Pues más o menos de lo que ya nos dicen: Laia es una pobre niña que vive oprimida por el imperio invasor de turno, cuando su hermano es arrestado y sus abuelos asesinados ella se va a buscar a la Resistencia para ver si pueden ayudarle a rescatar al hermano; la niña termina de topo en la escuela de entrenamiento de los guardias más chulis, machirulis del imperio este y allí le pasan cosas.

Asombroso pero cierto: esta historia tiene un núcleo, hierbajos. La autora lo trata de manera muy explícita, pero ¡tiene! Y ya sabéis que yo todo lo que me llega con núcleo lo meto muy amorosamente en la categoría de Honrosas excepciones.

En esta ocasión el libro pretende hablar de la necesidad de aprender a levantarnos por nosotros mismos, superar el miedo y sacarnos las castañas del fuego. Como digo, está tratado de una manera bastante explícita, sobre todo el tema de la cobardía, pero eso no quita que la intención está ahí, que las escenas están relativamente bien escogidas para apoyar el núcleo y que el final desde luego busca activa(y explícita)mente respaldar la premisa presentada. Bueno, esta es la parte dedicada a la protagonista femenina (la novela está narrada en capítulos alternos desde los respectivos puntos de vista de la niña esclava y el chico soldado). En la parte de él se trata el tema de tomar responsabilidad por las propias acciones, no permitir que el hecho de ser soldado (acatar órdenes y decisiones ajenas) nos exima de responsabilidad. Bien, pues entonces tenemos ¡dos núcleos! (hasta cierto punto interconectados). ¿No es maraviestupendo?




La autoridad de la voz no es nada del otro mundo, la verdad. No he visto nada que me haya parecido ni especialmente positivo ni especialmente negativo. La cosa pasa sin pena ni gloria. La verdad es que este libro me lo he leído porque en su día vi el vídeo que hizo El Geek Furioso de la Literatura despotricando sobre la falta de construcción del mundo de la novela, y me llamó la atención. Le tengo que dar la razón al Geek en que eso de la ambientación en la Roma Antigua… nones. Hay personajes que tienen nombres así como con soniquete latino, ya está. No esperéis más que eso. En ese sentido, la autoridad brilla por su ausencia, pero también es cierto que en realidad toda la historia sucede entre el interior de la escuela militar y unas cuantas callejas de la ¿ciudad?, ¿barrio? de ahí al lado (la verdad es que ni siquiera sé qué sitio es ese, como digo el tema de la ambientación está muy poco trabajado). Desde luego, la Roma Antigua no es, pero lo que viene siendo la escuela a mí me parece que no le ha quedado tan malograda (no es una maravilla, no nos emocionemos, sencillamente es pasable sin pena ni gloria, como vengo diciendo).

Bueno, en honor a la verdad habrá que admitir que muy de vez en cuando (tal que una o dos veces en toda la novela), se presenta algún detalle curioso para apoyar la autoridad emocional/racional. Por ejemplo, cuando los soldados van a casa de la niña al principio y lo destrozan todo:
«Los legionarios están hombro con hombro en el cuarto, entre los muebles volcados y los tarros de mermelada rotos. "Al final, el mercader no se va a llevar nada". Tantos días perdidos sobre hervidores humeantes, con el pelo y la piel oliendo a albaricoques y canela. Tantos tarros hervidos y secados, llenados y sellados. Para nada. Todo para nada». Es interesante que se fije en los detalles nimios que, en realidad, no deberían tener importancia (es una forma de negación de la realidad frente a una situación traumática): le da más credibilidad a la escena.

Los personajes tienen objetivos conscientes y explicitados (él quiere ser libre, escapar del imperio; ella quiere rescatar a su hermano). Pero el personaje de la chica tiene además algún conato de objetivo (más o menos) inconsciente que también le da un toque como nice: quiere ser valiente, quiere ser como su madre (el personaje tiene una mamitis grande, grande [igual os hablo de eso en la parte de spoilers]), quiere ser castigada por su cobardía, cree que no merece haberse salvado mientras el resto de su familia están casi todos muertos. Estos objetivos inconscientes terminan siendo explicitados en modo explicación tarde o temprano, pero… bueno, menos da una piedra.

Los dos personajes principales evolucionan y logran alguno de sus objetivos, lo cual pasa además por apoyar los núcleos: el consigue la libertad a través de la responsabilidad; ella se levanta por sí misma y empieza a perseguir de manera activa sus objetivos. Creo que esta es una novela comercial y sencilla con un par de enseñanzas majas que ofrecer a un público adolescente.

Poco que decir de la prosa. El texto es terriblemente explicativo, como suele ser el caso. Ambos narradores se dedican a destripar el núcleo y dar información para el lector de manera sistemática y concienzuda. La mayoría de las explicaciones referentes al contexto socio-político de la historia, además, son por completo prescindibles, dado que no se diferencia en nada de los demás predecesores de temática «pueblo oprimido vs. pueblo conquistador» que pululan ahora por las librerías (incluyendo la Trilogía del ganador).

De cuando en cuando se cuelan algunas ambigüedades referenciales de lo más curiosas: «Seremos libres, claro. Libres para violar, asesinar y loar al emperador». Ya veis, la de cosas que le van a hacer al emperador. Me pregunto en qué orden.

También hay bastante empleo de received text, aunque un detalle que me ha llamado bastante la atención es que en algunas ocasiones se hace un esfuerzo por darle una segunda vuelta a una expresión received text para convertirla en una imagen más interesante; por ejemplo:
«El silencio de las catacumbas es tan vasto como una noche sin luna e igual de espeluznante». Received text mezclado con sinestesia.
«Busco su mirada y, por una vez, no encuentro crítica en ella, solo un orgullo feroz. Me sonríe como un lobo, con los dientes blancos contra la plata de su máscara». La imagen del lobo aquí no tiene la connotación habitual y eso mola. Además mola extra porque el personaje que sonríe es un anciano, el abuelo del prota masculino, y eso le da un extra de experiencia-sabiduría a la imagen del lobo (lobo viejo).

Pero ¡qué chuchito!
Y también hay unas pocas imágenes que me han gustado sinceramente: «el aire caliente se mueve como un oso que despierta de su hibernación», «el calor del barrio de las Armas alcanza una voracidad animal» [aunque esta está demasiado cerca del fuego voraz, que es received text] o «la luna en cuarto creciente flota baja en el horizonte, fina y roja como la sonrisa de un caníbal». Esta última en concreto es mi favorita: encaja perfectamente con la escena de pelea en la que está encuadrada (hay un soldado de esos locos asesinos que tiene un instinto asesino más psicótico que la media y fijación por cargarse al prota masculino si se le presenta oportunidad).

Está bien. Basta de positivismo. Vamos a quejarnos (atención spoilers [igual no hay, pero por si las moscas]):

Voy a dividir es sección en dos grupos.

Grupo uno: las cosas que no se sostienen.

Los malvados marciales, a pesar de ser malvados asesinos sin escrúpulos, en realidad son gente educada que no permite que cosas como redadas nocturnas e intenciones asesinas les hagan perder los modales: antes de entrar a matarte mientras duermes, llamarán a la puerta de tu casa y esperarán pacientemente a que les abras.

Pss, te están siguiendo... Ah, nevermind.
También hay algunas lagunas del tipo: en cierta ocasión en la que la niña va a reportar a la Resistencia, los rebeldes le dicen que alguien la está siguiendo; la comandante de la academia militar le ha puesto un espía (la comandante es un personaje muy loco al que la niña está espiando para darle información a los rebeldes); así pues, los rebeldes dicen que no se pueden reunir con la muchacha hasta que ella no se deshaga del que la sigue. Este episodio no vuelve a salir a colación y, a pesar de que la niña no pone en práctica ninguna medida para evitar ser espiada, nadie vuelve a seguirla más; las reuniones con la resistencia siguen su curso sin incidentes.







La poca aptitud para la resolución de problemas por parte de los personajes también es llamativa en más de una ocasión. Es decir, los personajes sin duda tienen derecho a ser cortos, no hay nada de malo en eso, pero hay momentos en los que la estupidez colectiva es llamativa. Tomemos el siguiente ejemplo: el protagonista masculino termina teniendo que participar en una serie de pruebas tipo el Torneo de los Tres Magos (pruebas chungas en las que el que no gana muere), el premio final de estas pruebas es convertirse en el nuevo Emperador del Imperio, los que diseñan y controlan las pruebas son un grupo de tarados teóricamente inmortales que se hacen llamar Augures y tienen los ojos rojos (y saben leerte el pensamiento). En una de las pruebas, a los cuatro competidores les dan un equipo de soldados y les sueltan en un coliseo a que se batan hasta la muerte contra un equipo enemigo (solo que dos de los participantes son hermanos mellizos y los otros dos son amigos del alma, así que en realidad no son el enemigo). Los Augures insisten en que las pruebas tienen un propósito y una enseñanza y, aunque puedo ver perfectamente lo que se supone que quieren demostrar con esta carnicería en concreto, lo cierto es que me sigue pareciendo un desperdicio de recursos humanos lo mire por donde lo mire y los implicados tampoco demuestran ser muy avispados a la hora de solucionar rápidamente el entuerto. Considerad el siguiente fragmento:
«Y así continúa la matanza; mientras tanto, el ultimátum de Cain está siempre presente: "La batalla terminará cuando tú, aspirante Veturius (prota masculino), derrotes al jefe enemigo o seas derrotado por él".
He intentado buscar a Helene (mejor amiga del prota masculino, también soldado y participante en la prueba, líder del equipo enemigo) y terminar con esto rápidamente, pero es escurridiza. Cuando por fin me encuentra, es como si llevara días luchando, aunque, en realidad, no ha sido más de media hora». Esto es estúpido. Si la batalla termina cuando Elias y Helene se enfrenten y uno de ellos derrote al otro, que den ambos la orden a sus respectivos escuadrones desde el principio de no atacarse: duelo entre los dos líderes y a la mierda. La batalla se saldaría con una sola baja. Menuda forma estúpida de malgastar vidas. En fin, que en realidad esto lo podría haber metido en el grupo número dos de elementos a destacar, porque no es tanto que sea un fallo argumental en sí mismo como que me irrita la tontería, pero bueno.

Y el último de esta sección. La madre del prota masculino es la comandante loca de la academia militar. Como es muy psicópata, tenía planeado cargarse al bebé nada más dar a luz, pero en el momento de la verdad tiene un ictus momentáneo y decide abandonarlo con una tribu del desierto en lugar de matarlo. Del bebé recién nacido dice lo siguiente: «Vi que tenías los ojos abiertos. Y eran mis ojos», y que por eso no consigue los arrestos para cargárselo. Pues… nope, señora. Para empezar los bebés nacen con los ojos cerrados (y son bastante cegarratos durante los primeros días [¿semanas?]). El color de los ojos no se fija hasta varios días después.


Grupo dos: las cosas que me irritan.

«(Narración de la prota femenina) Casi dejo de respirar cuando entiendo bien sus palabras: "La única entrada secreta de todo Risco Negro".
Elias Veturius (prota masculino) acaba de concederme la libertad de Darin (hermano de la prota femenina).
Eso si Mazen (líder de los rebeldes) no me mintió, claro. Ya no estoy tan segura». ¿No estás tan segura? A esta pobre niña ya le han demostrado por activa y por pasiva que el tal Mazen le ha mentido en todo lo demás. No sé qué más pruebas necesita.

Os voy a hablar de la prota y su mamitis. Después de que los soldados maten a los abuelos de la prota delante de sus narices y se lleven al hermano preso (y ella escape porque les da penilla, en realidad), la prota piensa lo siguiente: «Mi madre habría sido mucho más lista que el máscara. Habría conseguido salvar a Darin y a los abuelos de algún modo». Su madre era la antigua líder de la resistencia y es tal que una leyenda. La Resistencia la tiene endiosada y, la que más, la propia protagonista, que no deja de compararse con su madre y lamentarse por ser tan débil, cobarde e inútil mientras se fuerza a sí misma a soportar lo insoportable y comportarse de manera más valiente y sacrificada que casi cualquier otro personaje. Me da mucha pena esta niña y, aunque es pena-irritación, desde luego esto no es en modo alguno un fallo, sino un punto de lo más positivo en su construcción como personaje. ¡Yey por ella!

Ahora bien, lo que sí me irrita sobre manera y no es ningún cumplido es lo siguiente: el prota masculino cuando conoce a la prota femenina piensa «Y no tiene ni idea de lo guapa que es… ni idea de la clase de problemas que le causará su belleza en un lugar como Risco Negro». Claro, por supuesto, porque la chica es miss-como-se-llame-el-país-este y en su casa nadie se lo había dicho. Faltaría más. Y ya aparte de eso, disculpa, pero ¿cómo iba la niña a no saber qué tipo de problemas le traería esa circunstancia? Será que no nos lo advierte todo el mundo a todas puñeteras horas desde que nacemos, no te jode. Imbécil.

Más cosas que hace esta historia y que me irritan: se sigue apoyando el cliché de que el mayor miedo o trauma que puede sufrir una mujer es una violación. Hace algunos meses leí en un blog (no recuerdo dónde, la verdad) un artículo quejándose de lo trilladísimo que está este tema y poniendo ejemplos a mansalva de cómo la práctica totalidad de los personajes femeninos de ficción y videojuegos tienen como motivación o trauma del pasado una agresión de tipo sexual, mientras que los masculinos muestran una mayor variedad de traumas y pasados «oscuros». Irrita, sí. Dejar de considerar a la mujer como un objeto sexual también pasa por aquí, encantos.

Además, siguiendo con el tema, el protagonista masculino hace frecuente referencia a roles binarios de género, quejándose cuando su mejor amiga soldado se pone demasiado «femenina». Porque, ya sabéis, ser mujer es caca, las mujeres son seres débiles y demasiado emocionales que te van a fastidiar la pelea, no pueden concentrarse porque están demasiado ocupadas regodeándose en sus molestos sentimientos femeninos. Como ya he dicho por ahí arriba, los personajes tienen derecho a ser todo lo estúpidos, machistas o pateables que les venga en gana, eso no les convierte en malos personajes. Sólo me quejo de esto en concreto para resaltar el comportamiento.


Chichómetro: sorprendentemente, hay dónde morder.

Potabilidad: se puede beber.

Carcajadas: 2/10

Otras páginas que tienen publicadas críticas o reseñas de este libro, por si os interesa contrastar: Fiebre lectora, Ciudad de libros, Fantífica [y esta última tiene de hecho algunos apuntes interesantes].

4 comentarios :

  1. Leyendo la entrada me ha venido a la mente lo siguiente: ¿cómo ponerle un título a tu obra de forma que no desvele el núcleo o una parte importante de él? Si alguna vez pudierais ilustrarnos sobre ello sería genial :D

    Ya tenía ganas de leeros. Como siempre, tomo nota.

    Aarón

    ResponderEliminar
  2. Algunos bebés abren los ojos nada más nacer y ya tienen su color definitivo :)

    ResponderEliminar
  3. Pues estaré yo mal informado. Si me acuerdo se lo consultaré a Cardo.

    O.

    ResponderEliminar
  4. Interesante el tema del núcleo doble. Lo que no llegué a entender es si el hashtag está en medio de la sinopsis de verdad, o es un chiste xD

    ResponderEliminar

A las malas hierbas no nos gusta la censura, así que eres muy libre de comentar lo que te apetezca. Eso sí, cuidado con faltar al respeto a otros usuarios: las malas hierbas sabemos cuidarnos solas, pero ojo con pisarnos las margaritas.

Por cierto, por cierto. Si te lanzas a poner un comentario en una entrada y luego lo borras (sin motivo justificado), volveremos a postearlo. Es una amenaza. ¡Muajajajajajjajajaj!

Free Pencil 2 Cursors at www.totallyfreecursors.com