Donde la literatura y la maldad se toman un té

jueves, 4 de junio de 2015

Las referencias en la literatura


Bu.

Recientes acontecimientos en el blog (para los que no os hayáis enterado, podéis cotillear aquí) me han hecho plantearme un tema al que nunca había prestado verdadera atención, si bien lo había observado un par de veces: las referencias en la literatura.

Aparentemente es una creencia extendida que el hecho de que una novela tenga referencias a otras obras le suma automáticamente calidad literaria. Es un concepto que me parece absolutamente fascinante. No sólo por lo hípster que es, sino porque peca de un vampirismo intelectual que a mi entender se da de tortas con esa obsesión con los derechos de autor tan de este siglo.


Para que nos entendamos, para mí tiene el mismo sentido que si me decías que Alfanhuí es una novela de gran calidad literaria porque en ella se mencionan muchos colores. Sólo que en versión más pretenciosa (**winkwinkVirginiaWoolf**).

Digamos que os presento el siguiente relato:
Alicia Maravilla era muy joven cuando empezó a saltarse las clases. Había conocido a Pedro Pan una vez en un sueño, o al menos eso le parecía. Él hablaba de perseguir el amanecer y escuchaba aquella canción hortera de Forever Young  (O: Forever... Alone :D) como si sirviera de algo.

Cuando Alicia quiso darse cuenta los dos pasaban las mañanas tendidos en el armario del desván en casa del abuelo. Alicia sabía entonces que estaba creciendo muy rápido, porque apenas entraban en el espacio diminuto, cuadriculado, entre las paredes de madera. Las rodillas dobladas contra el pecho, el humo denso. Recordaba observar los nidos de oruga prendidos en lo alto, en la esquina derecha sobre su cabeza. Los abrigos olían a pino. A veces cuando abría los ojos veía un águila, volando, y llevaba entre las garras una serpiente que se mordía la cola. Entonces era más fácil creer en Pedro. Pedro, que soñaba con mares infinitos y lágrimas de cocodrilo cuando estaba tendido en el armario, dolorosamente apretado contra ella. Siempre tarareando la misma cancioncilla nostálgica, incluso cuando Alicia los sentía a ambos crecer, cada vez más cerca, codo con codo, esa angustia afilada de huesos, hasta que no les quedara más remedio que volverse la misma cosa o desaparecer.

A veces no abría los ojos, pero algo le decía que estaba condenada a perder la cabeza.

Nunca conocía tan bien a Pedro como cuando soñaban juntos. Nunca estaban tan unidos como cuando huían a otros mundos. De vez en cuando les acompañaba un hada verde, pero Alicia nunca preguntó por ella. Entonces casi siempre tenía la sensación de que si no creía en él, Pedro moriría.

Pero otras veces, Alicia abría los ojos y lo que veía era un león con cabeza de martillo que corría en un desierto para matar a un camello. A veces todo moría a su alrededor y un niño hacía que naciera un mundo nuevo, que crecía salvaje y furioso. A veces el león agonizaba bajo el peso de un dragón muerto. A veces el león y el dragón eran la misma criatura. Algunas mañanas terribles la criatura se reía, se reía desesperadamente hasta que todo lo demás desaparecía despacio y sólo quedaban risas, el mundo convertido en una diminuta oscuridad y olor a pino. Cuatro paredes y capullos de oruga vacíos.

Nadie sabe nunca cómo suceden estas cosas, pero Alicia supo en el pecho el día que ya no cabría con Pedro en el armario. 


Nunca.

Jamás.

Alicia habría querido poder decir muchas cosas en aquel entonces, pero todo lo que podía sentir eran las piernas entumecidas, el mundo espantosamente grande a su alrededor. Su hermana mayor hablando de lo que significa ser responsable. Alicia sentada en mitad de clase pensando en comer piedras. Pensando en lobos el día que perdió el llavero de la suerte de Pedro, el de plástico con forma de dragón blanco. No en un león, ya nunca más.

Le habría gustado poder decir que no había olvidado, que el humo alucinógeno del armario no se había tragado todo lo demás hasta dejar una nada devastadora.

Ver a Pedro en lo alto de la ventana del desván después de tantos años no significó nada en absoluto durante un instante. Alicia recordó luego el sueño del águila y la serpiente, y el del niño que daba a luz al mundo salvaje. Miraba los delgaduchos brazos extendidos como alas, y Pedro parecía tan pequeño allá arriba desde el suelo. Le habría gustado pedir un último deseo al hada verde y creer que podría cumplirse.

El águila en picado, el niño queriendo tocar el sol con alas de cera, tarareando una canción hortera e inútil. 

Despertar contra el suelo.

Alicia pensó en los mundos de Pedro, en sus lágrimas de cocodrilo y sus mares infinitos. El cielo despejado y radiante, y Alicia pensó también que le habría gustado ahogarse.

Qué puedo decir. Es una obra de arte. ¿Acaso no veis todas las referencias que he embutido entre frase y frase? :D
Destripad sin miedo :D

Ahora en serio. No. Creo que este relato es malo por mérito propio, y las referencias tienen poco que ver con ello. Os animo a que lo destripéis sin miedo y me digáis dónde hay fallos, porque los tiene a patadas (bueno, si os aburrís también podéis buscarme las referencias, a ver si nos reímos :D).

(Z: Núcleo: Todos los niños crecen. Menos los que se mueren :D).

(O: No seas zorra y dales pistas).

(Z: ¿Veis alguna escena? ¿Os estoy contando algo (aparte de todo lo que os voy explicando de forma más o menos esquizoide :D)?).

El tema de las referencias es algo que ya había salido antes en el blog, concretamente en la novela de Recuerda que me quieres. Yo me lo tomé como algo anecdótico, que es como me suelo tomar las referencias, como una curiosidad. Pero narrativamente no le añaden valor a la novela ni se lo quitan.

De hecho, si en principio tuviera que analizarlos sin intención comunicativa de fondo, apuntaría a que le restan calidad a la novela. ¿Por qué? En primer lugar, porque, como decía, la gente tiende a usarlos de forma muy hípster. Si el núcleo de una novela es el lucimiento del escritor de turno… En fin, qué queréis que os diga: yo le regalo al autor una abuela cuando quiera. En segundo lugar, porque me parece que empieza a perderse la línea que separa homenaje y reciclaje de ideas ajenas.

Esto no quiere decir que las referencias no puedan ser usadas de forma narrativamente correcta. Se pueden hacer cosas muy interesantes con ellas. Otra cosa es que obedezcan a una intención y que esta sea válida a nivel práctico.

A mí sólo me va el Orlando frito :D
Os voy a hablar del que considero el ejemplo más famoso de referencias en una obra literaria, el Ulises. Cuando James Joyce lo escribió utilizó un recurso fascinante y revolucionario conocido como flujo de conciencia (entre otros muchos nombres). No obstante, parece ser que lo hizo llenando el libro de referencias de todo tipo, que incluso para alguien de su época y su cultura resultarían indescifrables porque muy poca gente contaba con una memoria como la de Joyce y con las mismas vivencias que este autor (de hecho, Virginia Woolf lo puso a parir en sus diarios **winkwinkVirginiaWoolf**. Por cierto, Ortiga me chiva que esto podría interpretarse como une referencia solapada al Orlando Vengador. No es el caso: es un coro con el uso de la palabra pretencioso). O al menos en esto insistía el traductor de la versión en español que leí hace años. Es posible que el Ulises resulte más complejo si se analiza con todas las referencias que James Joyce tenía en mente (o quizás no), pero a pesar de todo el sentido es comprensible (teniendo en cuenta el factor flujo de conciencia, vaya). Es decir, la interpretación del núcleo no depende de conocer las referencias que se dedica a incluir el autor por todas partes (al menos tal y como lo he entendido yo).

De hecho, estoy convencida de que si no fuera por la innovación que supuso el flujo de conciencia en la literatura (y el talento de James Joyce), el Ulises no habría conservado tanta fama hasta nuestros días, por una sencilla razón: utilizar demasiadas referencias en una obra literaria es ponerle a dicha obra una fecha de caducidad, en especial si es necesario entender dichas referencias para comprender el sentido. La saturación de referencias del Ulises habría supuesto un problema serio a nivel práctico para su publicación: el lector objetivo es únicamente el propio James Joyce.

Por supuesto, introducir referencias puede servir para utilizar uno de mis recursos favoritos: los coros. Pero para poder hacer esto de forma aceptable es muy necesario tener en cuenta el público objetivo (o público meta, como queráis llamarlo) al que va dirigido la obra. Si, por poner otro de mis ejemplos favoritos, en Watchmen se utilizaran, no sé, referencias a las teorías de Nash (y estas fueran imprescindibles para comprender el sentido) nos encontraríamos ante un fallo importante de planificación, ya que dichas referencias estarían segmentando de forma bestial el público objetivo de esta obra. Para empezar tendríamos una película de superhéroes (en este caso me centraré en la película) que intenta redimir el género, ergo que va dirigida al público habitual de las películas de superhéroes. A continuación tenemos un requisito que no suele cumplir por media estadística el público objetivo de las películas de superhéroes (ser un entendido en teoría de juegos y poder extraer un sentido en relación con esto y el núcleo de la película). ¿Resultado? Hemos dirigido una película a un público que en general no está capacitado para entenderla. O sea, un despropósito.

En el caso de la película de Watchmen, por si a alguien le interesa, lo que se usan son referencias culturales icónicas, y desde luego más sencillas, precisamente porque se es consciente de en qué género está encuadrada: el asesinato de Kennedy, la referencia al sueño americano, la conocida foto de un soldado besando a una enfermera al acabar la Segunda Guerra Mundial en Times Square…

Concluyendo, ¿qué tal si nos centramos en los méritos propios? Os digo en serio que no sé por qué la gente escoge criterios tan aleatorias para valorar las novelas. Me tiene desconcertadísima.

*Algunos os estaréis preguntando ¿Por qué Nash? Veréis, malditos, resulta que murió hace unos días y yo aún no lo he superado.

**Esto no tiene nada que ver, pero estamos muy liadas y se nos ocurrió el otro día cerrar el buzón justo antes de la sugerencia de este mes :D Ortiga me ha convencido de que no sea tan pérfida, así que la de este mes será la última recomendación en bastante tiempo. Aprovechadla.

No os quiere,

Z.

11 comentarios :

  1. Según empezasteis a hablar del asunto se me vino a la cabeza el Recuerda que whatever ese, que ahora por lo visto tiene continuación, y todos los demás retelling del estilo. Esta moda que hay ahora del así llamado retelling, especialmente en literatura juvenil, a mí siempre me ha parecido una castaña. No he leído todavía ningún retelling que me haya gustado como novela, y creo que lo triste es que muchas veces se escudan en la obra que "homenajean" para ganar, como dices, algo de calidad en la teoría. Pero es que normalmente las novelas de estas (siempre hablo de las que he leído: caperucitas varias, principalmente) son TAN malas, que lo mejor de las 300 páginas es cuando sale la frase "abuelita qué orejas tan grandes tienes" y te acuerdas de cuando tu madre te leía el cuento de pequeño. Es triste, pero a su manera, sí que ganan calidad. Seguro que Recuerda que whatever sería todavía más truño si fuera una historia original.

    Y luego ya están los Clásicos y zombies, etc., que a mí ya me ofenden. Porque una cosa es que escribas una mierda apestosa "homenajeando a otro", pero que cojas a la pobre Jane Austen y su novela tal cual la escribió y luego metas entremedias escenas absurdas y mal escritas y lo publiques como un libro escrito por Fulanito de Tal Y Jane Austen... Me parece que las editoriales tendrían que trazar una línea entre vender y cagarse en la literatura y en la memoria de los escritores. Pero vamos, in my opinion.

    Y sobre abusar de las referencias, se me viene a la cabeza automáticamente Góngora (será el trauma que me dejó). Eran otros tiempos, y creo que es ridículo que algunos escritores sigan pensando como él que la literatura debería ser algo tremendamente complicado y lleno de referencias apenas descifrables, como si ser asequible para el 100% de los lectores te convirtiera en mal escritor automáticamente y ser asequible solo para un 5% en un genio. Me parece una idea bastante anticuada (coño, Góngora), pero sé que hay muchos que piensan a sí.

    Aparte de todo esto, a mí sí que me gusta encontrar referencias cuando encajan con el libro. En novelas de corte juvenil y ligeras, las referencias a la cultura pop, aunque es verdad que le dan fecha de caducidad al libro, me parece que lo enriquecen. No es que le den calidad literaria, pero bien usadas, ayudan a caracterizar a los personajes, sus gustos, sus voces, y también a crear cierta ambientación sin entrar a dar detalles y detalles sobre el lugar y el tiempo en que ocurre. Pero bueno, siempre bien llevadas, claro. El ejemplo que se me viene a la cabeza es la serie de "Las chicas Gilmore", donde seguramente se pasen, especialmente para espectadores no americanos, pero al mismo tiempo son un tipo de referencia que solo enriquece, no te entorpece, porque si no las captas, tampoco te pierdes nada de la esencia.

    También me suelen gustar las referencias literarias CUANDO TOCAN. Es decir, cuando la tipa de Crepúsculo se pone a hacer spam con "Cumbres borrascosas" como si la pobre Emily lo necesitara, y encima lo hace traicionando totalmente el espíritu real de la historia, pues me da un síncope. Sin embargo, cuando me encuentro en una novela con un personaje que es un lector ávido, o escritor, o simplemente la literatura forma gran parte de su vida, me parece que la historia se queda coja si en algún momento no se hace una pequeña referencia, aunque sea simplemente decir el título del libro que estaba leyendo en X capítulo el personaje; porque si es lector, saber lo que lee ayuda a caracterizarlo. De nuevo el ejemplo que se me ocurre es audiovisual, pero en la película de "Stuck in love" los protagonistas son un padre y sus dos hijos, los tres escritores/aspirantes a escritores, y me parece que ahí las referencias a Raymond Carver o Stephen King, aunque también a la larga pueden cerrar un poco el círculo de la película y su vida útil, creo que están muy bien empleadas.

    En fin, que me parece un tema interesantísimo (por si mi tocho no lo ha dejado claro :P)

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  2. Hola, yo normalmente en mis reseñas incluyo las referencias que hacen los autores a otras obras, canciones, artistas o marcas en general. Las suelo defender siempre que no se note demasiado que muchas marcas están detrás de ellas y han pagado para aparecer. Me parecen muy interesantes porque es una forma de recomendarte otros libros y, en el caso de las marcas, porque dan normalidad a la trama, es decir, no tiene ningún sentido pedir una cola cuando todos en la vida normal diríamos Coca-cola. También estoy contigo de acuerdo en que ni suma ni resta categoría a una obra que incluya o no referencias.

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  3. Marcas o.o what?

    Es decir, entiendo a qué os referís, y entiendo que lo incluyáis, pero los tiros no iban por ahí ni de lejos. ¿Vosotros visualizáis a James Joyce metiendo mil marcas de refrescos en sus novelas? Me refería a referencias a otras obras. Y no sólo nombrándolas, sino incluyendo paralelismos difusos por todas partes (el mencionar marcas, como todo, tiene su parte buena y su parte mala, sólo hay que saber jugar con ello).

    Por cierto, me gustan mucho los ejemplos que propones, Jorge.

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    Respuestas
    1. After sigue siendo caca por muchas referencias que pueda tener a Jane Austen, Emily Brontë, o a quien fuera. Creo que tienes razón cuando dices que las referencias muy contemporáneas y que sean difíciles de entender dentro de un tiempo le ponen fecha de caducidad al libro. Por ejemplo, una novela que esté ambientada en la actualidad y esté plagada de referencias que sabes que en 10 años no entenderá mucha gente, como a canciones de moda que en dos meses nadie recordará, o referencias a películas que tampoco entenderán dentro de no mucho tiempo. Eso en lo que respecta a referencias culturales que no tengan que ver con la literatura, aunque en cuanto a las referencias literarias, también. Por ejemplo, si cojo un libro A, que tiene referencias a los libros B, C, D y E que si no entiendes te pierdes parte del sentido de A sin ser este una continuación de una saga, su lectura pierde bastante. No sé si me he explicado bien.

      Por último, respecto a lo que dice Jorge de lo de Orgullo y prejuicio y zombies... Eh... A ver, no he leído aún el original, pero si Jane Austen levantara la cabeza y viera eso, no creo que le hiciera mucha gracia. Por lo menos a mí no me la haría.

      Atte, E.

      Pd: En el fragmento veo muchas referencias a Peter Pan, también a Heidi, y al cuento de Pedro y el lobo, creo. Es probable que me haya dejado alguna, pero esas son demasiado obvias.

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  4. ¡Holaa!
    Lo primero: lo de Pedro Pan es para morirse xD
    A mí siempre me han gustado las referencias, siempre y cuando no me bombardeen a cada rato con ella. Hay una trilogía llamada ''Amor más allá del tiempo'' (un truño) donde cada dos páginas te acosan las puñeteras referencias tanto de películas, de actores o de libros. En mi opinión, el abuso de este recurso sí que quita calidad a la novela, a menos que esté justificada, me explico: Si tenemos a un protagonista obsesionado con la literatura, que sale a la luz del Sol una vez al año, sí veo correcto que hable o narre poniendo cada dos por tres referencias. Ah, y no hables tampoco de los ''mensajes'': ¿cuántas historias habrán ya contando lo del espíritu infantil de Peter Pedro Pan?
    Por cierto, aprovechando que alguien ha mencionado los retelling, a mí me pirran :D Y si son sobre cuentos clásicos, más aún; el problema existe cuando adaptan esos cuentos a tópicos actuales, como la última película de Caperucita Roja. Aunque bueno, creo que con este tipo de obras, el lector/espectador es un factor a contar: no muchos están dispuestos a ver alterados las historias originales que consideran insuperables, por lo que cada retelling que vea, tipo Maléfica o Susurros, la tachará de bodrio inmediatamente.

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  5. Yo siempre he sido una gran fan de la intertextualidad y los retelling la verdad, después de todo los mitos viven de reinterpretarse.

    Aunque también considero que si quieres hacerlo no puedes conformarte con un calco del original, tienes que currarte tu propia visión de la historia. Es la diferencia que existe entre hacer la peli de Troya y escribir La tejedora de sueños o Penélope y las doce criadas.

    Por ejemplo, no es lo mismo una peli cutre de la Guerra de Troya que aporta poco por no decir nada a reinterpretar el mito que La tejedora de sueños o
    Penélope y las doce criadas.

    PD: qué meta es mi comentario

    Besitos :)

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  6. Ohh, se me ha olvidado borrar un párrafo de lo que había escrito antes :S

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  7. (es la primera vez que comento en el blog aunque lo haya leído enterito, todo es comenzar)

    Bueno, aparte de Peter y Alicia, también reconocí La historia interminable en el fragmento. A mí las referencias me interesan hasta cierto punto, me gustan, me gusta reconocerlas pero no considero que porque la obra tenga paralelismos o sea un retelling de un clásico va a ser mejor. Vamos, lo que tú dices. Considero el comprender una referencia un guiño entre el autor y yo, y eso me mola mil, pero solo si el libro está bien escrito, si no es un "ja, qué poca gracia".

    No puedo articular un comentario más o menos coherente o mejor que este porque el pollo del botón de "subir" me está poniendo ojitos desde la parte derecha de la pantalla y no puedo no mirarle jaja, es demasiado para mi body.

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  8. xDDD We have a natural! Qué hierba tan maja.

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  9. A mi las referencias, por algún motivo, me hacen gracia y me gustan en las películas. En los libros todo lo contrario. Supongo que no soy muy exigente con el cine y me gusta disfrutarlo como mero entretenimiento, mientras que con la literatura tengo algo más de criterio.

    De aquí concluyo que no me resulta signo de calidad las referencias, como bien dices. Es entretenido y divertido, pero no aporta nada real.

    Saludos! Genial este blog, me quedaré!

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  10. hola a tod@s
    Excepto que estén muy bien hecho, las referencias no me suelen gustar nada. Me ha venido a la cabeza Ex Libris que era en sí mismo una referencia gigante y, en realidad, era una castaña con ínfulas.

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